4. Religiones Orientales

 

 

Confucianismo y Taoísmo

 

La religión antigua de China siempre consistió en la veneración de un panteón de dioses y la veneración de los antepasados. Hacia el siglo V a.C. surgen dos corrientes renovadoras que marcarán la cultura china hasta la actualidad: el Confucianismo (corriente ética), y el Taoísmo (corriente mística).

Con la penetración del budismo en China y su gran desarrollo a partir del siglo I d.C., la religión popular de los chinos es una amalgama de confucianismo, taoísmo y budismo perfectamente combinados con la religiosidad primitiva, y con elementos chamánicos y mágicos.

La mayoría de los chinos aceptan la ética confuciana, la creencia budista en la reencarnación de las almas y la iluminación, y agregan la creencia taoísta en el cielo, los espíritus, la adivinación, la magia y los milagros, conviviendo sus dos religiones autóctonas y el budismo en un sincretismo que no genera grandes conflictos a los creyentes.

Este sincretismo impregna toda la vida social, política, individual y familiar del pueblo chino: templos, costumbres, peregrinaciones, ritos, culto a los antepasados, ceremonias fúnebres, etc..

Contexto histórico

La gran civilización china es cuna de una tradición cultural que tiene más de 3.000 años. Su lengua (que cuenta con más hablantes nativos que cualquier otra) pertenece al tronco lingüistico sino-tibetano. Sus variantes como el mandarín, el canonés, y el wu, comparten un lenguaje literario de escritura logográfica. Desde sus comienzos la poesía china ha sido concebida como visual y auditiva, por su bella caligrafía y por haber sido destinada originalmente al canto con su acompañamiento musical. Frente al pensamiento aparentemente lógico asociado a las lenguas indoeuropeas, la mentalidad asiática oriental suele describirse como más estética e intuitiva.

Confucio (551-479 a.C.) es el nombre latinizado por los misioneros jesuitas del siglo XVII de Kung Fuzu (maestro Kung), que junto a otros sabios posteriores fundó el llamado confucianismo, que en China se conoce como "Rújia" (Escuela de los letrados).

Confucio pone su acento principal en el sentido ético de las relaciones humanas, encontrando y fundamentando la moral en la trascendencia divina. Se le recuerda sobre todo como un gran maestro.

Se ha dicho que el confucianismo es una ética cuya área de influencia coincide con la cultura china. El confucianismo está presente en China, Corea, Japón, y Vietnam. En Hong Kong, Bangkok y Singapur se lo encuentra de manera más difusa.

Lao Tzé (Laotzu): "Viejo maestro" (algunos lo sitúan en el 570-490 a.C., y por tanto fue contemporáneo de Confucio), es considerado el mayor maestro del tao. Su nombre y su vida están envueltos en numerosas leyendas, aunque se le atribuye la autoría del "Tao Te Ching", al menos en su parte esencial. En la versión más religiosa del taoísmo es considerado un santo. El taoísmo empieza a aflorar como religión en China en el s. VI a.C. y se difunde a nivel popular en el s. II d.C. por todo el país con una organización y sacerdocio propios. El taoísmo está vinculado directamente a la inspiración, enseñanza y ejemplo de dos grandes maestros: Lao Tzé y Chuang Tzú (369-286 a.C.).

Los discípulos de ambos y las escuelas posteriores elaboraron la doctrina taoísta tal como hoy la conocemos con sus diversas corrientes.

 

Doctrina del Confucianismo

(Rujia): La base de su enseñanza era el concepto de humanidad o bondad de corazón (jen). El jen es el fin último de la conducta y de la autotransformación para los confucianos. El eje central de su doctrina moral es el camino del cielo (Tao) que todas las personas deben seguir. Este camino consiste en la práctica de las virtudes morales como la sinceridad, la lealtad, la firmeza y la bondad. Ésta tiene su expresión más fiel en las llamadas cinco relaciones o conjunto de actitudes que Confucio denomina Li. Son: la corrección, el decoro, la observancia de los ritos religiosos, y los ritos sociales.

La bondad individual sería incompleta si no sirviera a la sociedad. El jen sólo se concibe en relación con el prójimo: consiste en comprender los sentimientos de los demás poniéndose en su lugar. Practicar el jen es amarlos positivamente como a uno mismo. Este amor se extiende a la familia, al pueblo, a la divinidad del poder Imperial (simbolizado por el dragón). El hombre superior es el que realiza en toda su perfección el jen: no es el nacimiento ni la posición social lo que distinguen al hombre superior, sino la virtud. La paz y el bien social son fruto de la mutua responsabilidad.

 

Doctrina del Taoísmo

(Tao: vía o sendero). El taoísmo busca adaptarse a la sociedad y dedicarse a la contemplación de la naturaleza y a la búsqueda de la perfección en lo espontáneo más allá de lo ético. En efecto, el Tao, un absoluto metafísico, parece haber sido la transformación filosófica del precedente Dios personal. El camino que enseña conduce a la unión mística con él mismo, un camino de aceptación pasiva y de contemplación mística, Wu Wei, con sentido de inactividad.

La doctrina de los maestros inspiró a sus discípulos la idea de trascender los condicionamientos de la existencia humana, impulsándoles a "robar" el secreto del Cielo y de la Tierra, a conseguir el misterio de la vida misma, a fin de satisfacer su deseo de inmortalidad. Si la meta de los confucianos era llegar a ser sabio-servidor de la sociedad, la aspiración del taoísta era llegar a ser inmortal.

Además de la doctrina fundamental de los maestros, el taoísmo posterior hizo revivir la fe en los dioses personales, practicó los ritos de invocación y satisfacción de los dioses, promovió el arte de la alquimia y buscó hacerlo a través del yoga, la meditación, las artes mágicas y hasta vio en la práctica sexual un medio de prolongar la vida humana.

Todos estos elementos, celebrados en la fiesta de Año Nuevo hacen del taoísmo una religión con instituciones estables, maestros ortodoxos, hechiceros, adivinos, curanderos, con innumerables sectas. Pero, a pesar de toda su diversidad, conserva un estilo inconfundiblemente chino: la búsqueda de la unidad con el tao.

 

Palabras Claves

*Tao: es el "padre de todos los seres". Es trascendente, inaprensible, incognoscible, inmutable, infinito...

En su trascendencia es distinto de los seres creados por él. Es norma de todo sin ser normado por nada ni por nadie. Su imitación es el mejor modo de venerarlo, y es superior a cualquier culto o sacrificio exterior. Su imitación acertada no consiste en la prisa, ni en el activismo, ni en la complejidad, sino en la sencillez, la serenidad, en la Wu Wei (no hacer).

 

*Yin-Yang: Todas las cosas son reguladas por el Tao, mediante dos principios complementarios y contrapuestos (yin-yang). Para Confucio son los aspectos de una dualidad que se encuentra en todas las cosas (día-noche, hombre-mujer, frío-caliente...). Etimológicamente, el yin-yang es el contraste entre la sombra (yin) y la luz (yang). Yin es la tierra, lo negativo, pasivo, estático, oscuro, femenino y destructor. Yang es el cielo, lo positivo, dinámico, luminoso, constructivo, masculino. Están en perpetua interacción y producen los elementos y el ciclo de las estaciones. Forman el lado sombrío y luminoso de la naturaleza, el hombre, la vida, y las enseñanzas éticas y sociales.

 

*Dragón: Animal mitológico, considerado una divinidad benéfica, impregna toda la cultura y religiosidad china. Se le atribuye infinidad de propiedades: protección, generador de la lluvia, siempre dispuesto a ayudar a los hombres. Se le representa de diversas maneras y hay en su honor muchas fiestas. La imagen del Dragón y el color dorado son signo de la divinidad y del poder imperial. Hasta la revolución de 1912, el emblema de China siempre fue el Dragón.

 

*Año Nuevo: Es la fiesta más importante y consiste en un banquete de toda la familia en honor de los dioses y los antepasados. Se encienden unas varillas de incienso y todos los miembros de la familia, por orden de edad, se van postrando ante las estatuillas de los dioses y las tablillas de sus antepasados. Luego los niños y sirvientes manifiestan el testimonio de su respeto ante el patriarca o miembro más anciano de la familia.

 

El Sikhismo

Se trata de un movimiento religioso, nacido en la región india del Punjab en el siglo XV como un intento de reconciliar hindúes y musulmanes.

El movimiento de los sikhs (palabra que significa "discípulos") fue originado por una serie de gurús, que vivieron entre 1400 y 1700. El primero fue el Gurú Nanak Jevi (1469-1539), nacido en el seno de una familia hindú de la casta de los kshatriya y que a los 29 años recibió un mensaje divino que, en esencia, decía: "No hay hindúes, no hay musulmanes", y a partir de ahí se lanzó a predicar su doctrina de la superación de las diferencias entre ambas religiones, uniendo una concepción de Dios próxima a la del Islam y una práctica devocional de tipo hindú.

La doctrina de los sikhs está contenida en un libro sagrado llamado Gurú Grant Sahib, considerado actualmente la referencia suprema del sikhismo. Básicamente es un conjunto de himnos y oraciones y, además de su contenido doctrinal, presenta una guía de la meditación, de tal modo que la repetición de los versículos produce una especie de vibración que facilita el estado de meditación. La fe de los sikhs se basa en la creencia en un Dios único, que puede designarse con una infinidad de nombres pero que no puede ser representado por imagen alguna. Hay un grupo especial de sikhs, llamados amritdri, que tienen características propias, sobre todo el uso de las "cinco K: Kes, el cabello largo; Kirpan, un puñal o navaja; Kachera, una especie de pantalones largos; Kanga, un peine, y Kara, un brazalete de acero. El compromiso de llevar el pelo largo hace que los hombres usen un turbante característico, que no es obligatorio para las mujeres. El rito más importante para los sikhs es la adoración del libro sagrado, el Gurú Grant Sahib. En el sikhismo no existe la figura del sacerdote, pero los personajes llamados grantis ejercen funciones equiparables a las de los sacerdotes, como, por ejemplo, la custodia del libro sagrado, la dirección de cantos y oraciones, y la presidencia de los rituales de la imposición del nombre o del casamiento.

Los sikhs representan un 2% de la población india (unos 22 millones de personas), y, desde el estado del Punjab han emigrado hacia todo el mundo, especialmente a Norteamérica, a África oriental, a Australia, y a algunas ciudades de Europa.

 

El Shintoísmo

Es la religión nacional de los japoneses, que expresa el sustrato cultural más antiguo de la cultura nipona. A menudo se compara con las religiones animistas de África o de Siberia, ya que cuenta con un panteón de divinidades muy diversificado: fuerzas de la naturaleza, pero también animales y hombres célebres. Dichas divinidades se llaman kami en japonés y shin en su equivalente chino. To quiere decir "método" y shinto, "camino de los dioses". El más importante de esos dioses es el sol, pero también se veneran animales sagrados, como el tigre, la serpiente y el lobo, y también montañas y, especialmente, el emperador.

Esta religión no tiene fundador, ni escrituras ni dogmas, pero sí una rica mitología, un culto y costumbres propias. La noción más importante es la pureza ritual y física, de modo que el pecado consiste en ser impuro.

El pecador recupera la pureza a través de varios ritos, como el exorcismo, la ablución con agua y sal, la abstinencia. Los templos, que suelen ser de madera, conservan la arquitectura arcaica. Los sacerdotes pueden ejercer una profesión. Los diversos rituales fueron reunidos en una colección, llamada Engishiki.

El shintoísmo, muy vinculado al sistema político, ha legitimado el poder imperial y ha inspirado el nacionalismo y el militarismo japoneses. La historia de Japón ha estado marcada por las influencias sucesivas del shintoísmo y del budismo, con intentos sincretistas y con repliegues nacionalistas, de modo que a partir de la era de Meiji (año 1868), las autoridades intentaron separar budismo y shintoísmo, dando relieve a una serie de ritos típicamente shintoístas, como la veneración a la Casa imperial, la adoración del sol, etc..

Después de la derrota bélica de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, un decreto imperial negó la divinidad del emperador y el shintoísmo quedó reconocido como una organización religiosa con la misma categoría que las demás.

Sin embargo, actualmente el culto shintoísta se mantiene vivo entre los japoneses y se calcula que lo practican unos cien millones de fieles.

El Zoroastismo

El zoroastrismo es la antigua religión de Irán que todavía se conserva viva, aunque modificada por los contactos con el budismo y el islam.

Zoroastro, o Zaratustra, es considerado el fundador de esta religión, originariamente monoteísta, pero luego derivada hacia un dualismo muy rígido, con dos principios eternos, el del bien y el del mal. Del encuentro del zoroastrismo con el cristianismo nació el maniqueísmo, vinculado a Mani, cuyos discípulos fueron perseguidos por los zoroastrianos y considerados herejes por los cristianos. Esta doctrina dualista reapareció en el cristianismo medieval bajo diversas formas, siendo la más conocida la de los cátaros o "puros". Hoy la mayoría de los zoroastrianos viven en el sub-continente indio: cien mil en India y cinco mil en Pakistán. Para ellos, Zoroastro representa el papel de salvador, porque los libera en su lucha contra el mal y les abre las puertas del cielo.

 

Los Baha’í

Es un movimiento religioso nacido en Irán en el siglo XIX, con un precursor, llamado Bab ("la puerta"), y un fundador, Baha-Alláh, nacido en el año 1817 y convertido en discípulo de Bab en 1844.

Exiliado en Bagdad, se estableció a orillas del río Tigris y proclamó que él era la manifestación de Dios que había sido anunciada por Bab. Más tarde, desde Turquía propagó su mensaje religioso y hace discípulos que reciben el nombre de "baha’ís", pero es desterrado a Akka, cerca de la bahía de Haifa (Israel), donde actualmente se halla el Centro Mundial de la Fe Baha’í. La doctrina de los baha’ís se basa en la creencia en Dios, que es trascendente e incognoscible pero que se manifiesta en la creación y en los mensajes de los profetas, desde Adán, pasando por Abrahán, Moisés, Jesús, Mahoma, hasta llegar a Bab y a Baha-Alláh. Los baha’í predican una nueva religión, que acepta la verdad de las religiones proféticas, pero consideran que ella las resume a todas.

La religión baha’í dirige sus esfuerzos a la mejora de la sociedad. Insiste en la unidad de las religiones y en la armonía existente entre fe y ciencia. Combate la discriminación entre sexos, los racismos y los nacionalismos. Lucha por la paz mundial. El culto baha’í, inspirado en parte en el islam, no tiene ritos ni sacramentos. Las comunidades baha’ís construyen templos, que son lugares de oración abiertos a los fieles de todas las religiones, ya que no se celebra en dichos templos ningún culto concreto. La fe bahá’í participa en proyectos de desarrollo económico y social por todo el mundo. Ha apoyado a las Naciones Unidas desde su origen, y su comunidad internacional tiene estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de la ONU y ante UNICEF.