1. El Islam

 

 

La palabra "Islam" significa "sumisión" (obediencia, paz) es decir, la sumisión de la humanidad a la voluntad de Dios (Alá). Quien acepta la soberanía absoluta del Dios Único y se somete completamente a su voluntad es conocido como "muslim" o en español "musulmán". El Islam es cronológicamente la tercera y última de las grandes religiones monoteístas. Toda su ley está en el Corán, y éste abraza toda la vida del ser humano: relaciones con Dios, culto, higiene, urbanidad, educación, moral individual, vida social y política: no hay nada que se escape de la religión. No hay distinción entre lo sagrado y lo profano. Su profeta inspirado es Muhammed (Mahoma).

Un musulmán cree en la unicidad de "Dios Único": "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta" (Corán). Practica la oración diaria y practica el ayuno y la limosna especialmente en el tiempo sagrado del Ramadán. Cada persona es responsable por sus hechos y acciones. Nacido en tierras de Arabia, la vocación universal del Islam lo llevó a extenderse rápidamente por África, Asia y Europa. Y actualmente de los 1.300 millones de musulmanes en el mundo, solo 200 millones son árabes. En los medios de comunicación, la imagen del Islam varía desde la pureza de una religión sin mediaciones, que logra más y más conversiones en todo el mundo, hasta el fanatismo y la guerra santa (Yihad) tan temida por Occidente.

Contexto histórico

Mahoma nació (570 d.C.) en la ciudad de La Meca, una ciudad comercial en la encrucijada de dos imperios: la Persia de los sasánidas y el Imperio Bizantino (cristiano). La ciudad era famosa por su riqueza, su administración y sobre todo por su templo, la célebre Kaaba. Todos los años acudían miles de peregrinación desde toda Arabia a venerar la "piedra negra" en el templo. Mahoma perdió muy pronto a sus padres y fue educado por su abuelo y luego por su tío. A los 25 años, entró al servicio de Jadiya, una rica viuda con la que se casó y tuvo tres hijos y cuatro hijas. Caravanero como su padre, viajó por Siria, Yemen, Omán y Abisinia. A menudo se retiraba a meditar cerca de La Meca, a la cueva de Hira. Fue allí donde tuvo la primera visión del ángel Gabriel, diciéndole: "Yo soy Gabriel, el ángel que Dios envía a anunciarte que te ha escogido por mensajero encargado de llevar a los hombres su revelación". Dos temas predominan en sus primeros sermones: el de un Dios único al que hay que someterse, y el de un Juicio Final, antes de la resurrección.

Después de sufrir múltiples persecuciones, intentó convertir a los peregrinos de La Meca, pero no tuvo mucho éxito. Se fue entonces a la ciudad de Medina-al-Nabí ("ciudad del profeta"), desde donde partieron pequeños grupos de fieles para difundir la fe islámica. Este acontecimiento tomó el nombre de Hégira (la emigración). Fue el 24 de setiembre del año 622. Esta fecha se convertiría para los musulmanes en el punto de partida del nuevo calendario: el año 1 de la Hégira.

En enero del 630, Mahoma entró triunfante en La Meca, destruyó los ídolos, pero proclamó una amnistía que le valió el apoyo del pueblo convertido. De este modo, habiendo extendido progresivamente su autoridad (religiosa y política) sobre la mayor parte de Arabia, se dirigió contra Siria y contra el Imperio Bizantino.

Murió en el año 632.

Después de la muerte de Mahoma, algunos de sus discípulos admitían la tradición, la sunna, mientras que otros eran partidarios de Alí, primo y yerno del profeta. Los primeros son los sunitas, que son la mayoría del Islam (90%) y los otros son los chiítas.

 

Doctrina

El credo musulmán se resume en cinco artículos de fe:

1. Un Dios único: Ese "Dios uno", es Dios creador y omnipotente, obra según su incuestionable voluntad. Es eterno y trascendente. Alá es el totalmente otro, absolutamente distinto. Inaccesible, está más allá de toda descripción. Sin embargo, aunque distinto de los seres humanos, ese Dios es misericordioso con ellos. La misericordia es uno de los atributos por el que se le invoca más frecuentemente, pero no el único. Se han señalado 99 nombres para dirigirse a Dios: el poderoso, el sabio, el viviente, el santísimo, el altísimo, etc.. Es el Dios de Abrahán, de Moisés y de Jesús, es decir, el Dios de los judíos y de los cristianos, pero que éstos habrían tergiversado.

2. Anunciado por los profetas: Todos los profetas vienen de Dios. Por tanto, es una obligación creer en todo lo que ellos dijeron en su nombre. Algunos son sus mensajeros, encargados de transmitir a los hombres la voluntad de Alá. Así lo fueron Abrahán, Moisés, Jesús y Mahoma. Ya no habrá profetas después de Mahoma, con él acaba la revelación, él es quien pone el punto final, el que la cierra.

3. Manifestado por los ángeles: Por debajo de los profetas hay otros servidores de Alá: los ángeles. Ocupan un gran espacio en el Corán, que hace de ellos seres alados, asexuados, creados a partir de la luz. El término que los designa "ruh", equivale a espíritus, "soplos" de Dios. Se les ha confiado varias misiones, que permiten clasificarlos en una larga jerarquía.

Hay también ángeles malos, destinados a tentar a los hombres. Su jefe Ach-chaitan (Satán) o Iblis es un ángel rebelde, echado del Paraíso y provocador de la de-sobediencia de Adán y Eva. Este "ángel caído" dirige toda la tropa de los demonios, los "jinn", creados de "fuego claro" y no de luz. Invisibles, astutos y malévolos, capaces de procrear y de unirse a los humanos, los tientan y los atormentan. Los musulmanes se preservan de ellos por medio de talismanes.

4. Soberano del día del juicio: Excepto los profetas y los mártires, que ya están en el Paraíso, toda persona será juzgada individualmente. Al final de los tiempos, en la hora "que rompe con estrépito", tras los tres trompetazos, todos los seres humanos comparecerán ante Alá. Le presentarán el libro donde están escritas sus buenas y sus malas acciones. De hecho, cada uno se verá a sí mismo en su verdad. Entonces, atravesando un puente "delgado como un cabello" (la puerta estrecha), caerá en el infierno, o llegará al Paraíso.

5. Señor del decreto: Dios es también el autor soberano del "decreto" (= qadar), la decisión que desde la eternidad fija el destino del hombre.

Pero resulta difícil conciliar este concepto con la libertad del ser humano, sin la cual Dios no puede considerarlo responsable de sus malas acciones. Se ha discutido mucho sobre esta aparente falta de compatibilidad: unos se inclinan por el libre albedrío humano, porque Dios sólo quiere el bien. Otros se inclinan por el fatalismo, y afirman que "el que quiera creer que crea". La fe no resuelve las contradicciones, pero las acepta.

 

Palabras Claves

*Oración diaria

Después de la "Profesión de fe" (shahada), la segunda obligación es la Oración (salat), que consiste en realizar cinco oraciones diarias. Durante la oración, los musulmanes miran en dirección a La Meca. Para orar, primero hay que permanecer de pie, después hacer una genuflexión a la que suceden dos postraciones, y, por último, tomar asiento. En cada una de estas posiciones se recitan fragmentos del Corán.

 

*Ramadán

Mes de ayuno (saum), en el que las personas deben abstenerse de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol, y evitar todo pensamiento o acto pecaminoso. El ayuno además debe permitir dar de comer como mínimo a una persona pobre.

 

*Limosna

La limosna (Zakat) es una obligación fundamental para un musulmán. Al principio fue un impuesto exigido por Mahoma, sobre todo para ayudar a los pobres. También se utilizó para la financiación de la Yihad (la guerra por la causa del islam o guerra santa).

 

*Peregrinación

Todo musulmán adulto, capacitado físicamente y dotado de bienes suficientes debe realizar esta peregrinación por lo menos una vez en su vida. Los aspectos principales de este prolongado rito son dar siete vueltas a la Kaaba, hacer varios recorridos por los lugares sagrados (Mina, Arafat, La Meca) y ofrecer un sacrificio en memoria del sacrificio de Abraham (Ibrahim).

*Corán

Significa leer, recitar. En efecto, era recitando como Mahoma comunicaba sus revelaciones. Antes de ser un libro, el Corán es la palabra misma de Alá. Mejor dicho, esta palabra existe antes de toda revelación, está junto a Dios. Es la "Umm al kitab" (la madre del libro). Este arquetipo celestial es el Corán eterno, la escritura en árabe. Y el árabe es la lengua misma de Dios, la de Adán y Eva en el paraíso. De ahí que, incluso en los países en que no se habla el árabe, el Corán se aprende y se recita en árabe. Todos los temas están dispersos a lo largo del libro: Dios, los profetas, la moral, los principios religiosos, la legislación social, los fines últimos, etc.. El Corán oficial se presenta dividido en 114 capítulos o suras.

 

B. Diálogo entre creyentes

Contra toda intolerancia

e insolencia

En octubre de 2007, 138 estudiosos musulmanes de todo el mundo enviaron una carta abierta al Papa Benedicto XVI, para promover el diálogo sobre la base de elementos comunes entre el Islam y el cristianismo.

El mensaje de los musulmanes, que fue firmado por personalidades del mundo islámico, subraya que tanto el Corán como la Biblia promueven el mensaje del amor a Dios y a la humanidad.

La intolerancia reprochada a ciertos movimientos islámicos, tiene que promover una autocrítica a las actitudes de insolencia de la cultura occidental. Reproducimos un extracto de la reflexión del p. Pablo Peralta, Rector de la Facultad Teológica del Uruguay (publicado en Umbrales n. 132):

"Hay un acento en el ministerio de Benedicto XVI (que en su discurso de Ratisbona, Alemania, quedó muy claro): es su preocupación por despertar al cristianismo, sobre todo en Europa. Para Europa, hoy, el Islam no es una pregunta teórica sino una realidad; hay cada vez más musulmanes viviendo en los países europeos. El musulmán en su praxis religiosa es mucho más explícito... El diálogo con alguien que tiene una identidad muy marcada necesita de alguien que también sabe quién es. (…) Aquí el gran llamado es que Occidente tiene que reaccionar. Un Occidente en cuyo seno se desarrolló esa ciencia que margina a Dios...

No se trata de decir que nosotros somos los racionales y tenemos que ir con la razón a romper las cabezas. Todo lo contrario, creo que Occidente, el día que se olvidó de Dios en su manera de mirar y de pensar el mundo, también impuso su manera de actuar al resto; pensemos por ejemplo, en el imperialismo occidental. Así estableció las razones por las que el resto del mundo no lo admira por su fe abierta y tolerante, sino que muchas veces le hace muy fuertes reproches... Las razones por las cuales alguien llega a la intolerancia no son caídas del cielo ni inventadas en el aire. Occidente fue profundamente insolente, por decirlo con toda suavidad. Hemos exportado las mayores guerras en la historia de la humanidad y las armas para esas guerras".

Carlos de Foucauld, hermanito de los Tuaregs

 

El "hermanito" Carlos de Foucauld, atraído por el deseo de ponerse en contacto con las tribus Tuareg, en 1905 se establece en Tamanrasset, en pleno corazón del desierto del Sahara. Lleva a cabo, a lo largo de once años, una enorme tarea lingüística, de gran calidad científica, sin abandonar su vida de contemplación. Su caridad conquista el corazón de todos los Tuaregs, una tribu del desierto, de religion musulmana. Se pone al servicio de los más pobres, creando así una nueva manera de presencia del Evangelio en un medio no cristiano. No busca convertir, sino amar: "Gritar el Evangelio con su vida". En el mundo árabe, él es un símbolo del diálogo interreligioso. El suyo fue un diálogo vivido, expresado más en los actos que en las palabras. Fue un diálogo de vida.

Esta faceta de "Foucauld interreligioso", en contacto con sus hermanos musulmanes, es hoy un ejemplo para todos los cristianos que quieren dialogar con el mundo musulmán. Carlos de Foucauld es un símbolo de la no-violencia, de no-venganza, de ocuparse de los que no tienen nada; murió el 1º de diciembre de 1916, cuando unos asaltantes tuaregs lo sacan del fortín de Tamanrasset donde vivía, y lo atan. En un tiroteo, una bala lo mata. Es enterrado en la fosa que envuelve al fortín. En una carta escrita ese mismo día, decía : "Cuando el grano de trigo caído en tierra no muere, permanece solo. Si muere, trae mucho fruto... Rueguen por mi conversión, a fin de que muriendo traiga fruto".

El beato Carlos de Foucauld es signo de la fuerza no violenta de la fe. Foucauld era francés, pero quiso ser hermano universal. Con esta intención realizó un cambio continuo de su voluntad por la realización de la voluntad de Dios. De hecho hay un solo hermano universal, Jesús.

 

 

C. La Buena Noticia cristiana

Al venir detrás de las otras dos religiones reveladas (Judaísmo y Cristianismo) el Islam quiere rectificarlas y perfeccionarlas. Busca ser un retorno al monoteísmo auténtico, "desfigurado" por los judíos y los cristianos. Por esta razón, si bien es verdad que hay muchos puntos de convergencia entre las tres religiones, éstas siguen siendo distintas en muchos aspectos. La profundidad de estas diferencias no impide que haya un diálogo dinámico y fecundo entre creyentes.

 

Los profetas nos acompañan

Si bien un cristiano no puede renunciar al centro de su fe en la proclamación de Jesucristo como revelación definitiva del Padre, como verdadero hombre y verdadero Dios, muerto y resucitado, principio y fin de todo lo creado; también es verdad que comparte con el Islam la fe en el Dios de Abraham, de Moisés y los profetas del Antiguo Testamento, en el juicio de Dios y en la resurrección de los muertos.

 

Oración al Dios clemente y misericordioso

A pesar de las complejas situaciones conflictivas que se han dado y se dan en algunos lugares todavía en el presente, es importante resaltar que históricamente han sido muchos los testimonios de mutua colaboración entre cristianos y musulmanes a lo largo de los siglos. Las iniciativas de la oración en común, de diálogo sincero y lleno de amor, del trabajo por la justicia y por la defensa de los pobres, siguen y seguirán abriendo un camino de paz y de respeto mutuo entre cristianos y musulmanes, mirando lo que nos une y no lo que nos separa, sirviendo al "único Dios clemente y misericordioso".

para reflexionar...

Cultura islámica

Frente a la imagen deteriorada y unilateral del Islam que a veces los medios de comunicación y la ideología occidental transmiten, ¿cuáles son los elementos para rescatar de la cultura árabe, por un lado y de la cultura islámica por el otro?

 

Islam y Cristianismo

¿Cuáles son los aspectos de la fe musulmana que más podemos apreciar como cristianos?

 

Concilio Vaticano II

"Los que no han recibido todavía el evangelio están ordenados de diversas formas al pueblo de Dios (...). La propuesta de salvación alcanza también a los que reconocen al creador, y en primer lugar a los musulmanes que, profesando que tienen la fe de Abrahán, adoran con nosotros al Dios único, misericordioso, que juzgará a los hombres el último día" (LG 16).

 

"La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al Dios uno, vivo y subsistente, misericordioso y todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres.

Intentan someterse con todo su espíritu a los decretos de Dios, aunque sean ocultos, lo mismo que se sometió a Dios Abrahán, a quien se refiere con agrado la fe islámica.

Aunque no reconoce a Jesús como Dios, lo veneran como profeta; honran a su madre virginal, María, e incluso a veces la invocan con piedad. Además, esperan el día del juicio, en el que Dios retribuirá a todos los hombres resucitados. Por eso estiman la vida moral y rinden culto a Dios sobre todo con la oración, la limosna y el ayuno.

Si a lo largo de los siglos se han manifestado numerosas disensiones y enemistades entre los cristianos y los musulmanes, el Concilio los exhorta a todos a olvidarse del pasado y a esforzarse sinceramente en la comprensión mutua así como a proteger y promover juntos, para todo los hombres, la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad" (NA 3).